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Reflexión sobre la prisa y la cultura preventiva

En el post anterior planteaba cómo la prisa aparece de forma recurrente detrás de muchos comportamientos que afectan a la seguridad, la salud y el bienestar… y, sin embargo, rara vez se gestiona como un factor específico.

Reflexionábamos sobre cómo la cultura actual ha normalizado la prisa hasta convertirla en una forma habitual de trabajar, decidir e incluso vivir. Y cómo eso modifica nuestra atención, nuestra forma de pensar y nuestra capacidad de control.

Pero si la prisa forma parte del contexto…la pregunta ya no es únicamente por qué ocurre. La pregunta es ¿Qué hacemos con ella?

Porque quizá el verdadero problema no es solo que exista prisa. Sino que hemos dejado de verla.  Y cuando algo deja de verse, deja también de gestionarse. Leer más

Cultura Preventiva Osarten

Hace unas semanas, en una conversación con un equipo de dirección, alguien lanzó una frase aparentemente inocente:

“Aquí no tenemos problemas de salud mental. Lo que tenemos es estrés puntual.”

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Impacto de la prisa en la toma de decisiones y la seguridad y salud laboral

Me llama la atención, cada vez más, que tras las causas de comportamientos que afectan —o pueden afectar— a la seguridad, la salud y el bienestar de las personas, la prisa aparece de forma recurrente, y desaparece de la misma forma. Está en decisiones apresuradas, comprobaciones no realizadas, en hacer la tarea más rápido de lo que permite tenerla bajo control, etc.

Sin embargo, rara vez se aborda como un factor sobre el que haya que actuar de forma específica. Ni se evalúa, ni se interviene, ni se gestiona. Nada.

¿Porqué? Porque forma parte del contexto, que se da por sentado, normalizado, inamovible.

La prisa es en mi opinión un estado psicológico en el que estamos, cuando pensamos que el tiempo con el que contamos para conseguir un objetivo no es el suficiente, y eso provoca aumentar la velocidad de pensamiento y de acción, como medio para conseguirlo. Lo que implica una sensación de presión y la disminución de la visión más global, para pasar a una atención muy concentrada, dado que la seguridad y el control de lo que se está haciendo disminuye. Si esto se mantiene en el tiempo tiene consecuencias para la salud, además de aumentar la posibilidad de errores.

Sin embargo es lo habitual en nuestros días. ¿Cómo afecta a las personas y a las organizaciones? ¿Y a la cultura preventiva?

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Osarten cultura preventiva

La cultura preventiva suele asociarse a entornos industriales o tareas con riesgos evidentes. Sin embargo, las oficinas también generan riesgos que influyen en la salud, el bienestar y el rendimiento. Construir cultura preventiva en estos espacios exige aprender a reconocer peligros que muchas veces pasan desapercibidos. Leer más

personaje rol

Post 5 de la serie “Menos personaje, más persona”

Después de recorrer en los últimos post, cómo se construye el “personaje”, cómo el rol puede confundirse con la identidad, cómo el cuerpo empieza a expresar el desgaste y cómo la cultura organizacional puede reforzar el “personaje”, puede surgir una pregunta:

¿Es posible desarrollar nuestra vida profesional sin estar tan identificado con el “personaje”?

Es decir, sin esa estructura mental inconsciente, que nos plantea la vida personal y laboral, en términos supervivencia, y por tanto de adaptación a los sistemas para poder sobrevivir e incluso prosperar. Como cuando éramos pequeños/as, y no podíamos ser cómo éramos sino, que teníamos que ser lo que el sistema familiar y social pedía.

Es complejo y a la vez sencillo. Se trata de estar presente, en lugar de en un mundo mental manejado por el “personaje”, y por tanto acceder a otro nivel de conciencia que nos ayuda a des identificarnos de ese “personaje”, autoconstruido, y deja surgir nuestro auténtico potencial, es decir lo que somos. Leer más