Este post forma parte de la serie “Menos personaje, más persona”
A lo largo de los posts anteriores he hablado del “personaje” como una estructura mental que cada persona va construyendo para adaptarse, encajar y responder a lo que el entorno espera. Hemos visto cómo el rol en él trabajo, también puede estar construido desde el “personaje” y puede haber una identificación con él. Y cómo, cuando esa identificación se sostiene en el tiempo, el cuerpo acaba enviando señales en forma de cansancio, vacío o desconexión.
Pero hay algo que conviene mirar con más amplitud: el personaje no se mantiene solo. El contexto organizacional también lo moldea, lo refuerza y, muchas veces sin pretenderlo, lo necesita. Leer más



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