En muchas organizaciones, el liderazgo transformacional forma parte del lenguaje habitual. Está en presentaciones, en modelos de competencias, en programas de desarrollo. Se habla de empoderar a las personas, generar compromiso e impulsar equipos de alto rendimiento. Leer más
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En el post anterior planteaba cómo la prisa aparece de forma recurrente detrás de muchos comportamientos que afectan a la seguridad, la salud y el bienestar… y, sin embargo, rara vez se gestiona como un factor específico.
Reflexionábamos sobre cómo la cultura actual ha normalizado la prisa hasta convertirla en una forma habitual de trabajar, decidir e incluso vivir. Y cómo eso modifica nuestra atención, nuestra forma de pensar y nuestra capacidad de control.
Pero si la prisa forma parte del contexto…la pregunta ya no es únicamente por qué ocurre. La pregunta es ¿Qué hacemos con ella?
Porque quizá el verdadero problema no es solo que exista prisa. Sino que hemos dejado de verla. Y cuando algo deja de verse, deja también de gestionarse. Leer más
Me llama la atención, cada vez más, que tras las causas de comportamientos que afectan —o pueden afectar— a la seguridad, la salud y el bienestar de las personas, la prisa aparece de forma recurrente, y desaparece de la misma forma. Está en decisiones apresuradas, comprobaciones no realizadas, en hacer la tarea más rápido de lo que permite tenerla bajo control, etc.
Sin embargo, rara vez se aborda como un factor sobre el que haya que actuar de forma específica. Ni se evalúa, ni se interviene, ni se gestiona. Nada.
¿Porqué? Porque forma parte del contexto, que se da por sentado, normalizado, inamovible.
La prisa es en mi opinión un estado psicológico en el que estamos, cuando pensamos que el tiempo con el que contamos para conseguir un objetivo no es el suficiente, y eso provoca aumentar la velocidad de pensamiento y de acción, como medio para conseguirlo. Lo que implica una sensación de presión y la disminución de la visión más global, para pasar a una atención muy concentrada, dado que la seguridad y el control de lo que se está haciendo disminuye. Si esto se mantiene en el tiempo tiene consecuencias para la salud, además de aumentar la posibilidad de errores.
Sin embargo es lo habitual en nuestros días. ¿Cómo afecta a las personas y a las organizaciones? ¿Y a la cultura preventiva?
En un post anterior comentaba que, en muchas organizaciones el lema Safety First aparece en lugares visibles: carteles en las instalaciones, presentaciones corporativas, campañas internas o mensajes institucionales. El mensaje es claro: la seguridad es la prioridad. Leer más
En nuestra actividad de consultores, nos encontramos cada vez con más frecuencia con empresas que cambian de propietarios. Pequeñas, medianas o grandes empresas que pasan muchas veces a manos de fondos de inversión o grupos industriales.
Observamos como este cambio de propiedad hace que haya algo que también cambie. Y es la cultura preventiva. Puede ser hacia una mayor cultura o puede ser lo contrario. Pero ¿puede ser la cultura preventiva indestructible y por tanto no depender de un cambio de propiedad? Leer más
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