Sostenibilidad: cuando olvidamos lo esencial
La palabra sostenibilidad suena bien. Suena a futuro, a compromiso, a propósito.
Hoy está en boca de todos: en los informes, en las estrategias, en los discursos.
Se ha convertido en un mantra empresarial, una brújula que apunta hacia lo que queremos ser como sociedad.
Proviene del ámbito medioambiental y hoy se extiende a todos los ámbitos.
Pero con las cosas que veo en este mundo, a veces me pregunto si, en ese impulso por mirar hacia el futuro, no estamos olvidando lo más básico del presente.
Porque, ¿de qué hablamos realmente cuando hablamos de sostenibilidad?
Mirar al futuro sin olvidar el presente
Veo empresas que se declaran sostenibles mientras conviven con accidentes laborales, con enfermedades profesionales, con equipos agotados física y mentalmente.
Empresas que impulsan proyectos verdes, que miden su huella de carbono y publican informes ESG impecables… pero no siempre garantizan el bienestar de las personas que hacen posible esos logros.
Hablar de sostenibilidad debería implicar mucho más que compromisos medioambientales o indicadores de gobernanza.
Debería significar también cuidar la vida humana hoy, aquí y ahora.
¿Cómo podemos hacer las cosas mejor ahora?
Esa es la verdadera pregunta.
No se trata de ponernos en un futuro que aún no existe, sino de construirlo desde el presente.
Porque solo lo que hacemos hoy —con conciencia, coherencia y cuidado— determinará si mañana habrá sostenibilidad.
Cuando la sostenibilidad olvida a las personas
Una empresa que no protege a su gente, que no previene riesgos, que no escucha ni cuida la salud mental de sus equipos… ¿puede realmente llamarse sostenible?
Y no digo que no haya que cuidar otros aspectos que también favorecen la sostenibilidad.
Pero la cultura de seguridad, salud y bienestar no es un complemento, ni una “pata” más del modelo de sostenibilidad.
Es su raíz.
Es el cimiento sobre el que se construye todo lo demás.
Sin ella, la sostenibilidad se convierte en una palabra vacía, en un discurso que suena bien pero que no transforma la realidad.
A veces, da la impresión de que queremos conquistar el espacio antes de conquistar nuestro propio mundo.
Soñamos con sostenibilidad global, con innovación y transformación, mientras seguimos descuidando lo esencial: la prevención de riesgos, el cuidado de las personas, el respeto por su salud, su equilibrio y su bienestar.
La cultura preventiva: la raíz de toda sostenibilidad
La verdadera sostenibilidad empieza por dentro.
Por una organización que se cuida, que previene, que escucha.
Que entiende que la salud y el bienestar de sus personas no son un gasto ni una obligación, sino un valor irrenunciable y una expresión de coherencia.
Porque no habrá empresas sostenibles si siguen existiendo accidentes evitables, enfermedades profesionales, estrés, agotamiento y desilusión.
No habrá sostenibilidad si lo humano se deja en segundo plano.
La sostenibilidad no empieza en los ODS ni en los informes ESG.
Empieza en el día a día, en cada decisión que pone por delante la vida y el bienestar.
Volver a lo esencial: el verdadero camino hacia el futuro
Y quizás ese sea el gran reto: volver a mirar lo esencial.
Recuperar el sentido de lo humano.
Construir una sostenibilidad que no solo se mida en indicadores, sino en vidas que se viven con plenitud.
Porque no hay futuro sostenible sin presente saludable.
En Osarten podemos acompañarte en el proceso de conseguir un presente saludable para que el resultado sea un futuro sostenible. Si quieres más información no dudes en contactar con mi compañero Igor López (619288048; iglopez@osarten.com) o conmigo mismo Martín Silva (674966441; msilva@osarten.com).
Imagen en el texto del blog de urbannext (www.urbannext.com)




Elaboracion propia 
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