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Sembrando cultura preventiva en las nuevas generaciones

sembrando cultura preventiva en las nuevas generaciones

Hace unos días tenía que impartir un Taller de introducción a la cultura preventiva en una institución, prefiero no decir el nombre, referente de un sector de actividad, y que ofrece múltiples recursos a las empresas del sector. Entre ellos y muy importantes, en el ámbito de la seguridad y la salud.

¡Sorpresa!

Sembrando cultura preventiva en las nuevas generaciones

Me encontré al llegar que de las empresas convocadas no había habido casi inscripciones y de las pocas habidas, ninguna se presentó en el Taller. Ante esta situación, y sin yo saberlo, la institución había decido realizar el taller, pero variando los perfiles de los asistentes.

Una de sus actividades es la formación profesional, capacitando a personas que luego accederán al mundo laboral del sector. De tal manera, que decidieron que asistieran los alumnos y alumnas del último curso de grado superior, junto con su profesora, que próximamente finalizan sus estudios y van a ejercer como mandos en las organizaciones, y que están ya realizando prácticas en empresas.

Confieso que inicialmente me resistía en mi interior a este cambio de audiencia, ya que yo tenía preparado el Taller pensado para otro perfil. Sin embargo, empecé a darme cuenta de la oportunidad que se me presentaba de formar en cultura preventiva a una nueva generación de futuros mandos directos. Y la entidad así lo había valorado también. Por lo que recobré el entusiasmo y sentí que mi humilde labor podía tener su importancia con estos y estas jóvenes.

Sembrando cultura preventiva en las nuevas generaciones

Adaptación y regalo

Verdaderamente fue fantástico. Cómo se implicaron, participando muchísimo. También pude apreciar como las nuevas generaciones están más alineadas con un trabajo seguro, saludable. Les falta desafortunadamente, conocimiento en estos ámbitos, y tener muy clara la necesidad de integrar la seguridad y salud en sus funciones. Para que cuando vayan a las organizaciones el entorno no les haga cambiar. Les pedí valentía para mantenerse firmes, y me di cuenta de que lo entendían perfectamente.

Pocas veces he terminado un taller en medio de aplausos, y esta vez ocurrió. Aplausos que fueron mutuos.

¿Dónde está la cultura preventiva en la formación?

Esto me hizo reflexionar nuevamente que aunque se haga continuamente referencia a la cultura preventiva de una manera banal, como la solución a todos los males, no se llega a entender lo que realmente significa. El calado y las necesidades que supone transformar una cultura.

Los programas de formación de profesionales de la prevención sean en el ámbito universitario, privado o de la formación profesional no incluyen ni una palabra de lo que es la cultura preventiva, sus tipos y características, los elementos que la forman, el liderazgo necesario para hacerlo, los factores para desarrollarla, etc. Nada de nada.

Tampoco para aquellos a los que les debiera tocar liderar la transformación de la cultura hacia culturas preventivas, como son las direcciones y líneas de mando.

El nivel más alto en el que nos hemos quedado en las formaciones para todos los anteriores es el de la gestión de la seguridad y salud.

Seguimos con los mismos programas de los últimos 20 años. Sin embargo las necesidades actualmente son diferentes. Lo podemos ver con claridad en las curvas de evolución del índice de incidencia de accidentes de trabajo. (Ver post “Integración de la Prevención ¿ni está ni se la espera? “y también “El sorpaso de la cultura del bienestar”), que se repiten en los sectores que agrupan la mayor siniestralidad como el industrial y el de la construcción. Aproximadamente entre los años 2010 y 2011, asistimos a una reducción de los accidentes significativa. La mejora de la seguridad en las condiciones, medios de trabajo, métodos de trabajo. La entrada de la gestión a la seguridad y salud, los recursos especializados, la formación hicieron su efecto.

Se necesita extender el conocimiento de la cultura preventiva y su auténtica dimensión

Sin embargo, desde esos años la accidentabilidad está estancada. La línea de tendencia es prácticamente horizontal. No se habla para nada de esto, aun siendo tan evidente. Yo no me canso de decirlo.

Pero ¿qué significa eso? Ya lo he tratado en los posts anteriores que indicado. La respuesta es que aún la cultura preventiva no se ha desarrollado. Que la seguridad y la salud aún no son un auténtico valor personal y colectivo. Y por tanto, es ahora lo que más necesitamos trabajar, si queremos avanzar y conseguir una reducción consistente para hacer que la probabilidad de ocurran daños a la salud esté rozando el cero mantenido.

El que no llora no mama

Por ello reclamo y hago un llamamiento para que el conocimiento de la verdadera dimensión de lo que es y lo que supone transformar la cultura preventiva, y como conseguirlo esté presente en los programas formativos de los futuros directores y mandos, y por supuesto de los profesionales de la seguridad y salud.

Agradecimiento

Sembrando cultura preventiva en las nuevas generaciones

Muchas gracias al grupo de alumnos/as y a su profesora por permitirme compartir la experiencia de sembrar en mentes y corazones receptivos. Limpios de muchas de las creencias limitantes que me encuentro normalmente en las organizaciones.

Una de nuestras funciones es la pedagogía de la cultura preventiva, así que estaremos encantados de hacerlo con los y las jóvenes que van a acceder al mercado laboral. Sobre todo con los que vayan a responsabilizarse de equipos, para mostrarle las necesidad y los conocimientos para liderar la seguridad y salud. Si quieres más información no dudes en  contactar con mi compañero Igor López (619288048; iglopez@osarten.com) o conmigo mismo  Martín Silva (674966441; msilva@osarten.com).

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