Seguridad Sentida (6): ¿Importo?

Hace algún tiempo, un mando comunicó que iba a ser padre.

La respuesta que recibió fue inmediata:

—Tú no te cogerás toda la baja, ¿verdad?

Quizá quien la pronunció estaba pensando en cómo reorganizar el trabajo.

Pero las personas no vivimos las organizaciones únicamente desde las intenciones.

También las vivimos desde las señales que recibimos.

Y aquella frase podía estar respondiendo, sin pretenderlo, a una pregunta mucho más profunda:

¿Qué importa más aquí: yo o lo que puedo aportar mientras estoy disponible?

Hay una pregunta que nunca dejamos de hacernos.

No solemos formularla en voz alta. No aparece en los procedimientos. No forma parte de ninguna auditoría.

Y, sin embargo, atraviesa buena parte de nuestra experiencia en una organización.

¿Importo?

Las organizaciones responden continuamente

Quizá ninguna organización diga a sus personas:

«Aquí no importas».

No hace falta.

Tampoco basta con afirmar lo contrario.

Las personas vamos construyendo nuestra respuesta a partir de lo que experimentamos.

Cuando producción y seguridad entran en tensión. Cuando cometemos un error, proponemos algo, necesitamos tiempo o pedimos ayuda. También cuando una situación personal afecta a nuestra disponibilidad.

Son momentos aparentemente pequeños, pero contienen información. Porque las organizaciones hablan también a través de sus decisiones.

De aquello a lo que dedican tiempo, de lo que permiten y corrigen, de lo que reconocen. Y de lo que están dispuestas a sostener cuando hacerlo tiene un coste.

Por eso aquella frase sobre el permiso de paternidad decía mucho más de lo que parecía.

No hablaba únicamente de una ausencia.

Hablaba de expectativas. De prioridades. De qué ocurre cuando las necesidades de una persona entran en tensión con las necesidades de la organización.

Cuatro experiencias que van dejando huella

Durante esta serie hemos recorrido cuatro preguntas:

¿Puedo creer en lo que veo?

¿Mi voz cuenta?

¿Me siento protegido?

¿Nos cuidamos?

Cuatro experiencias diferentes que tienen algo en común: van dejando señales sobre nuestra relación con el lugar en el que trabajamos.

Cuando esas experiencias se sostienen en el tiempo, puede empezar a emerger una conclusión diferente. No necesitamos formularla conscientemente. Ni que nadie nos la diga.

Es mucho más sencilla:

Aquí importo.

Pero importar no significa ser imprescindible.

De hecho, sentirse imprescindible puede llegar a ser una señal de riesgo.

«No puedo faltar porque me necesitan». «No puedo parar porque esto depende de mí». «No puedo cogerme todo el permiso porque dejo un problema».

Podemos sentirnos muy necesarios y, al mismo tiempo, sentir que nuestras necesidades quedan en segundo plano.

Importar es otra cosa.

Es sentir que nuestra presencia tiene valor también cuando necesitamos algo, cuando no podemos estar o cuando atender lo que nos ocurre exige reorganizar el trabajo.

Por eso Importo no es una quinta experiencia que podamos añadir a las anteriores como una casilla más.

Es una conclusión que puede ir emergiendo de ellas.

De muchas señales repetidas en el tiempo que terminan diciéndonos algo sobre nuestra relación con la organización y con las personas que forman parte de ella:

Mi presencia tiene valor aquí.

¿Y qué cambia cuando sentimos que importamos?

Probablemente no exista una respuesta única.

Sentir que importamos no convierte automáticamente a nadie en una persona más segura, ni garantiza compromiso o elimina los conflictos, los errores y las dificultades.

Las personas somos bastante más complejas.

Sin embargo, sí puede cambiar algo importante en nuestra relación con el lugar en el que trabajamos.

Ahí entran en juego el sentido de pertenencia, la reciprocidad o el compromiso.

No son consecuencias automáticas ni podemos afirmar que aparezcan siempre de la misma manera.

Pero nos permiten plantear una pregunta diferente:

¿Qué relación construimos con una organización a partir de las experiencias que vivimos en ella?

Y desde esa relación también puede cambiar nuestra forma de implicarnos.

Cuidarse puede dejar de ser simplemente cumplir. Advertir de un riesgo, participar o ayudar a otra persona pueden adquirir otro sentido cuando sentimos que nuestra aportación tiene valor.

Saber qué debemos hacer es importante. Encontrar razones para querer hacerlo también.

Entonces, ¿qué es la Seguridad Sentida?

La Seguridad Sentida no pretende sustituir a la gestión preventiva.

Pone el foco en cómo viven las personas la prevención a partir de la experiencia que generan las condiciones de trabajo, las decisiones y las relaciones cotidianas.

Porque podemos definir una regla, pero las personas experimentarán si somos coherentes cuando cumplirla resulta difícil.

Podemos abrir espacios de participación, pero experimentarán si su voz realmente cuenta.

Podemos disponer de medidas y recursos, pero experimentarán si encuentran respaldo cuando las circunstancias se complican.

Y podemos hablar de cuidado, pero descubrirán si aparece cuando realmente lo necesitan.

Por eso, junto a una pregunta imprescindible:

¿Qué prevención estamos haciendo?

quizá deberíamos incorporar otra:

¿Qué experiencia estamos generando mientras la hacemos?

Seis artículos después

Una conversación, una decisión, una voz que encuentra respuesta. Alguien que nos respalda cuando las cosas se complican o se acerca y dice:

—Voy contigo.

Incluso una frase aparentemente pequeña sobre un permiso de paternidad.

Todo ello va dejando señales sobre qué lugar ocupamos en una organización.

Las personas viven la prevención como una sucesión de experiencias.

Y quizá, cuando esas experiencias se repiten y se sostienen, terminan respondiendo a una pregunta que nunca apareció en ningún procedimiento:

¿Importo aquí?

Para seguir profundizando

A lo largo de esta serie, Seguridad Sentida ha dialogado con distintas líneas de investigación sobre confianza, voz, seguridad psicológica, recursos laborales, apoyo organizacional, relaciones de calidad y mattering. Estas son algunas de las referencias que han acompañado el recorrido.

  • Edmondson, A. C. (1999). Psychological Safety and Learning Behavior in Work Teams. Administrative Science Quarterly, 44(2), 350–383.
  • Morrison, E. W. (2023). Employee Voice and Silence: Taking Stock a Decade Later. Annual Review of Organizational Psychology and Organizational Behavior, 10, 79–107.
  • Bakker, A. B., Demerouti, E., & Sanz-Vergel, A. (2023). Job Demands–Resources Theory: Ten Years Later. Annual Review of Organizational Psychology and Organizational Behavior, 10, 25–53.
  • Eisenberger, R., Huntington, R., Hutchison, S., & Sowa, D. (1986). Perceived Organizational Support. Journal of Applied Psychology, 71(3), 500–507.
  • Prilleltensky, I. (2020). Mattering at the Intersection of Psychology, Philosophy, and Politics. American Journal of Community Psychology, 65(1–2), 16–34.

Seguridad Sentida es una propuesta de Osarten para comprender y transformar cómo viven las personas la prevención en las organizaciones.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *