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Desorden de seguridad: un síndrome de Diógenes “preventivo”

Han pasado más de 25 años desde la publicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL). En este tiempo la Legislación, europea y española, ha crecido y en la misma medida los documentos, registros, instrucciones, procedimientos y actividades de PRL. A esto se han sumado diferentes normas de seguridad y salud, otras iniciativas de bienestar”, de “sostenibilidad” y de “responsabilidad social”, iniciativas de género, diversidad, etc.

Actualmente en algunas organizaciones se observa un «síndrome de Diógenes» que produce acumulación de papeles, procedimientos, herramientas e iniciativas relacionadas directamente con la seguridad y salud en el trabajo,  o bien de forma colateral.

Ahora que se habla de la tan esperada revisión de la LPRL, puede ser el momento de revisar lo que hacemos en la empresa y su contribución a la seguridad y salud de las personas en el trabajo.

Papeles, papeles y más papeles… 

Algunas personas se quejan de la burocracia que supone la gestión de la PRL, en parte por la necesidad de justificar y demostrar “lo que se hace en Prevención”. El problema para la seguridad y salud puede venir cuando se pone el foco en el registro de lo que se ha hecho, en la firma, y no tanto en que lo hecho contribuya de forma eficaz a aumentar la seguridad y salud de la persona.

En ocasiones, esta necesidad de papeles se argumenta en la necesidad de defenderse ante los diferentes “francotiradores” que pueden amenazar al profesional de la SST ante un accidente. Metámonos todos en la etiqueta de francotiradores y sálgase quien pueda: Administración, Inspección, fiscales, jueces, empresarios, auditores, clientes, proveedores, servicios de prevención (en todas sus modalidades), profesionales de la SST, CEOs, mandos intermedios, trabajadores, sindicatos…

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En ocasiones el profesional de la SST ha optado por fabricarse un chaleco antibalas de papel, sabiendo que cuando ocurra el accidente, el profesional va a estar bajo la mira telescópica y aunque sabe que el “chaleco de papel” no va a detener la bala, espera que reduzca algo el impacto. Por cierto, cuando hablo del profesional de la SST y su escrutinio tras un accidente, estoy hablando mayoritariamente de los técnicos de prevención. Son muy pocos los casos que conozco en los que la rama sanitaria ha sido foco de procesos judiciales tras un accidente. (Otro día quizá hable sobre lo que ocurre con enfermedades relacionadas con el trabajo y la sospecha de enfermedad profesional).

En mi opinión hay que tener registros, ¿cuáles? 1º aquellos que necesites para garantizar la seguridad y salud de las personas en el trabajo, 2º aquellos sobre los que existe obligación legal de disponer. El resto intento minimizarlos al máximo, si puedo o si me dejan. Algunos los tengo en papel (si no hay más remedio) el resto en soporte electrónico. En cualquier caso, no me gusta la “prevención de papel”, aún más si es de papel mojado.

Procesos, procedimientos, instrucciones, documentos…

Cuando se publicó ISO 45001, y apareció la “información documentada” (información que debe ser controlada y mantenida por una organización) en mi vida, la gestión documental se vio simplificada. Sin embargo, cuando me consultan sobre gestión de la seguridad, frecuentemente me encuentro con una cantidad enorme de documentación, codificada como IPPRL-31-ERL-01. AGQUIM-TOX-02-EVAL.03 o MSST-PRO-31.01.10.02, que pocas personas de la empresa conocen y emplean, no vaya a ser que en lugar de un procedimiento, se trate de un misil con gas nervioso diseñado para la guerra química.

El efecto de esta hipertrofia del sistema de gestión de la SST es, en muchos casos, un estancamiento en una cultura preventiva sistemática que, si no hacemos algo, puede retroceder y terminar en una cultura preventiva reactiva.

Filosóficamente siempre he definido que el sistema de gestión son las herramientas que dispone una organización para “organizar y hacer” algo. En mi caso serían las herramientas para fabricar productos y prestar servicio con seguridad y salud. De modo que, el sistema de gestión es un medio, no un fin, y opino que la gestión de una organización debe ser única y no de disponer de una serie de sistemas de gestión en paralelo para diferentes ámbitos o con una integración parcial. Por eso, cuando me encuentro un una sistema de gestiçon, único, que da soporte a todos los procesos de la organización de manera integrada, ordenada y eficaz, es decir que funciona, me llevo el alegrón del día.

Más y más acciones para reducir la siniestralidad…

En todo este tiempo, las iniciativas para reducir la siniestralidad y transformar la cultura preventiva han ido creciendo. En muchos casos se han ido superponiendo unas sobre otras, como los estratos de una excavación arqueológica, sin eliminar aquellas que han resultado ineficaces. En ocasiones esto ha ocurrido por el temor de desdecirse en un tema tan sensible como la seguridad y salud en el trabajo.

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Así, en el fondo de armario preventivo acumulamos rutinas, que en algunos casos se hacen por que “el sistema lo exige” o porque desde la central, headquarters si está localizada en  Indianápolis, indican que es mandatory,  traducido como “obligatorio” en la mayoría de los casos y “por collons” según Dolors, amiga, colega de SST, doctora y especialista en medicina del trabajo.

Este “hacer por hacer” o “hacer por que sí” es el primo  (lejano o cercano, según el caso) en el caso de la gestión preventiva del “siempre lo hemos hecho así” de los comportamientos de riesgo.

De manera que en algunas organizaciones, se han acumulado papeles, han aumentado los elementos del sistema de gestión y cada vez hay más acciones e iniciativas de seguridad con espíritu de reducir la siniestralidad pero también con un afán de “hacer” cosas.

Safety clutter

Existe un nombre para este síndrome de Diógenes “preventivo”, Safety Clutter o Desorden de la Seguridad (y Salud en el Trabajo).

Consiste en una acumulación, desmedida, de procesos, procedimientos, instrucciones operativas, normas, guías, documentos, listas de chequeo, controles, autorizaciones, permisos, carteles, señales, herramientas, rutinas, actividades e iniciativas en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo pero que contribuyen nada o muy poco verdaderamente a la seguridad y salud de las personas en el trabajo.

Rae y colaboradores (1) apuntan a que esta acumulación de acciones consume tiempo y recursos de forma ineficaz, muda que dirían en Japón. Sostienen que aumenta la burocracia “preventiva”, la estandarización y centralización, el “café para todas” las plantas productivas, de manera que las personas “están muy ocupadas haciendo seguridad” y “cumpliendo con la seguridad”.

Además de los efectos directos sobre la seguridad y salud, el safety clutter tiene sus efectos en la cultura preventiva ya que devalúa el valor de la seguridad y salud, el autocuidado, el cuidado de los demás y el cuidado mutuo. También contribuye a construir creencias limitantes sobre la importancia y el lugar que ocupa la SST en la organización, sobre las prioridades y el desempeño de las personas y en bastantes casos el colectivo de personas termina sintiendo que “lo que se hace en seguridad es un paripé” o que es “postureo”. Esto a su vez produce una cierta desconfianza y una bajada en el compromiso con la seguridad por parte de los trabajadores.

Es una buena idea, plantearse el hacer una limpieza de primavera, y poner en cuestión lo que se gestiona en materia de seguridad y salud. Te doy algunas recomendaciones a tener en cuenta:

  • Ten en cuenta la verdadera contribución de lo que se hace en materia de SST y sus efectos en el nivel real de la seguridad y salud de las personas.
  • Básate en evidencias y contrasta con las personas si de verdad lo que se hace les aporta mayor seguridad y salud.
  • Acuerda con todas las partes, el propósito de lo que se hace en seguridad y salud.
  • Simplifica, simplifica y simplifica. Recuerda la frase: no es lo mismo simple que simplista.

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  • Se crítico con los resultados de las iniciativas puestas en marcha, elimina lo que no funcione o genere un efecto indeseado para la SST y la cultura preventiva.
  • Antes de poner en marcha acciones nuevas, reorienta las acciones alineándolas con el propósito.
  • Una vez “depurada” la gestión, plantéate si es estrictamente necesario introducir alguna iniciativa nueva.

Desde Osarten podernos ayudarte a eliminar el safety clutter, reorientar tu gestión preventiva e implantar acciones específicas para transformar la cultura preventiva. Contacta con mi compañero Martín Silva (674966441; msilva@osarten.como conmigo (619288048;iglopez@osarten.com).

 

Para saber más:

(1) Rae, A. J., Provan, D. J., Weber, D. E., & Dekker, S. W. A. (2018). Safety clutter: the accumulation and persistence of ‘safety’ work that does not contribute to operational safety. Policy and Practice in Health and Safety16(2), 194–211.

(2) Video: Safety clutter.

(3) Vídeo: Safety clutter and what to do about it.

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